
No te esperaba, de Jesús Ruiz López
No te esperaba es una novela compleja y valiente que no se ajusta fácilmente a etiquetas. Parte thriller, parte crónica familiar, parte relato romántico, la obra de Jesús Ruiz López desafía las convenciones estructurales para construir un universo propio, donde el amor, la traición, la memoria y la conspiración coexisten sin jerarquías.
La historia gira en torno a Carlos Neira, un personaje que transita desde la madurez serena hasta la vulnerabilidad más absoluta, en un camino salpicado por pasiones del pasado, relaciones truncadas, secretos empresariales, espionaje, identidades dobles y una red criminal oculta bajo una aparente normalidad. Lo que comienza como una rememoración amorosa pronto muta en una intriga coral, con ramificaciones afectivas, políticas y judiciales.
Jesús Ruiz combina diferentes registros narrativos sin perder el control del tono. Hay capítulos de tono íntimo, casi poético, que exploran los vínculos afectivos con Silvia, Mercedes o Laura, entre otros personajes femeninos que dotan de alma y tensión emocional al protagonista. Y a la vez, hay fragmentos propios de una novela de investigación, donde aparecen infiltraciones, operaciones encubiertas, claves cifradas y un trasfondo de corrupción perfectamente creíble. No se trata de un thriller al uso, sino de una historia de vidas cruzadas donde lo emocional y lo estructural se sostienen mutuamente.
Uno de los logros más evidentes es cómo se gestiona el tiempo narrativo: presente, pasado y ensoñación se entrelazan con fluidez. Carlos, herido tras un tiroteo, revive en su inconsciente los episodios más significativos de su vida, a menudo en forma de escenas vívidas o sueños lúcidos que el lector recibe con la misma intensidad que la realidad. Esa ambigüedad —¿es esto real o una alucinación?— está bien lograda y le da al texto una dimensión casi cinematográfica.
También resulta notable la cantidad y diversidad de personajes: cada uno entra con fuerza, con voz propia, con motivaciones claras. Hay diálogos naturales, giros bien construidos, y sobre todo una honestidad narrativa que no intenta disfrazar los matices humanos. Las mujeres que rodean a Neira no son meros soportes: son agentes del cambio, motores de conflicto o salvación, cada una con su propio recorrido.
¿Tiene puntos débiles? Algunos, sí. En ciertos pasajes, el número de personajes y la acumulación de subtramas pueden saturar al lector. También hay momentos donde la prosa se vuelve más explicativa que narrativa, especialmente en los pasajes relacionados con las operaciones empresariales o los conflictos internos de la organización criminal. Sin embargo, esos excesos no opacan la fuerza global de la historia.
Y es que No te esperaba no busca ser complaciente. Es una novela híbrida, arriesgada, que se permite lo que muchas otras no: pasar de la ternura a la violencia, del deseo a la culpa, de lo íntimo a lo sistémico. Y en ese trayecto, consigue emocionar y sorprender.